Leer para comprender

Familia feliz leyendo un libro

Leer para comprender



La comprensión lectora no es una habilidad que está implícita al hecho de poder leer y escribir, es decir no necesariamente cuando se pueden decodificar las grafías para convertirlas en palabras con significado, se logra entender el contenido.


Esta es una habilidad que requiere ser desarrollada y trabajada a partir de que se ha terminado el aprendizaje de la lecto escritura y de que se tiene una lectura y un vocabulario más o menos extenso.


Según Maqueo, A. (2009) “La lectura no sólo se relaciona con el aprendizaje, también lo hace con el desarrollo del pensamiento de las capacidades cognitivas superiores como las reflexivas y las críticas. Una persona que aprende a leer- leer como comprender, no como decodificar- es un individuo que aprende a pensar, a generar ideas, a relacionarlas o compararlas con otras ideas o con experiencias anteriores, herramienta fundamental para que se convierta en un ser pensante, reflexivo, autónomo, con mayores posibilidades de lograr integrarse a la vida laboral, social y afectiva”.


De ahí la importancia de la lectura pero sobretodo de la comprensión.


Una buena comprensión lectora involucra entonces habilidades como conectar los aprendizajes previos, establecer causa y consecuencia, predecir lo que puede suceder e identificar ideas principales.


Implica también que desarrolle la habilidad de descubrir los mensajes ocultos lo cual quiere decir que desarrolle un pensamiento abstracto que le permita interactuar con el texto, a lo cual algunos le denominan la capacidad de entrar en contacto con el sub texto, penetrar en el significado del texto.


La lectura sin la comprensión no tiene ningún sentido. La única manera de persistir en la lectura para convertirla en un hábito, es logrando comprender cada vez más y a mayor profundidad, los textos.


Para definir más a detalle la habilidad de comprender un texto es importante decir que es una actividad psicológica compleja que pone en acción varias partes del cerebro.


La comprensión lectora ha sido objeto de estudio y preocupación a nivel internacional debido a que a través de diferentes exámenes, como la prueba de PISA, han dejado manifiesto el problema serio de la falta de comprensión que hay en los alumnos de los diferentes grados escolares en todo el mundo. El problema en México es aún más complejo pues leemos poco y, además no lo comprendemos.


Niñas leen libros tirados en el suelo, vista superior.


Probablemente, la inquietud que surja en relación con el tema sea: ¿Cómo puedo fomentar en mis hijos el hábito de la lectura y mejorar su comprensión lectora?


Lo primero que hay que tener en cuenta es la gran influencia que tiene una madre en la lectura de sus hijos, una madre que tiene un buen hábito lector y además lee con sus hijos promueve en ellos de manera más efectiva la lectura.


Lo segundo que hay que tomar en cuenta es que para tener un mejor hábito lector es indispensable el tener bien desarrollada la comprensión, lo cual es una habilidad que puede y debe ser trabajada en la escuela y en el hogar.


A continuación una serie de simples recomendaciones para trabajar la lectura y la comprensión con tus hijos.


1.      Deja que elijan el libro y la lectura que gusten. Es un hecho que cuando la lectura se conecta con los intereses de los niños logra cautivarlos más en el texto. Mientras más ilustrado y llamativo sea el libro, mejor.


2.      Cuida que el vocabulario y redacción utilizada en el texto sea acorde a la edad de tu hijo. Si hay demasiadas palabras desconocidas para él o una redacción muy elaborada, les será más difícil comprender.


3.      Busca un espacio cómodo, silencioso y acogedor para hacer la lectura. Es importante que relacione la lectura con un momento agradable de recreación y convivencia contigo.


4.      Lean en voz alta y vayan haciendo altos en la lectura. En estos altos haz preguntas que le ayuden a mejorar su comprensión como por ejemplo: ¿Por qué piensas que la mamá de caperucita le dijo que no se desviara del camino?, ¿A dónde iba caperucita?, ¿Cómo te imaginas que era el bosque en donde se encontraba la cabaña de su abuelita?, ¿Cómo piensas que era el lobo?, etc.


5.      Lo que se pretende es que a través de las preguntas tu hijo vaya desarrollando un escenario mental claro de lo que está sucediendo en la historia lo cual se traduce en una mejor comprensión.


6.      Cuida que el tiempo de lectura no sea demasiado largo, unos 10 o 15 minutos son suficientes, es importante que no sea una actividad cansada para ninguno de los dos, así les quedará “un buen sabor de boca” y deseos de volverlo a hacer.


7.      Deja a tu hijo enganchado con la historia. Al terminar la lectura de ese día pregúntale: ¿Qué te imaginas que sucederá más adelante en esta historia?, la idea es que se sienta deseoso de poder continuar al día siguiente para poder ver si sus predicciones fueron acertadas o no.

 

Theresia Pfennich

Directora de Colegio Copán

y CEO de Menara Community

 

Niño pequeño sonriente que lee en casa

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